Jueves, 20 de Septiembre del 2018
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Egipto: a mudar a Mubarak

Publicado el 02/02/11

Desde hace más de una semana cientos de miles de egipcios vienen saliendo a las calles pidiendo la dimisión del presidente Hosni Mubarak, en tanto que más de cien manifestantes han muerto.

Egipto es uno de los países más estratégicos del mundo. La cuna de una de las primeras civilizaciones humanas fue siempre el botín de todos los imperios del Medio Oriente y del Mediterráneo.  Hoy es el centro de gravedad del mundo árabe, donde es tanto la nación más poblada como la más armada (y por EEUU).

Cuando en 1952 el coronel Nasser derrocó a la monarquía él sentó uno de los pilares del nuevo nacionalismo tercermundista (cuyos herederos en América Latina fueron desde los socialistas militares tipo Velasco en Perú hasta los bolivarianos de Chávez).

La nacionalización del canal de Suez y la guerra que desencadenó en 1956 produjo a la larga el declive del poderío británico y francés en la región, y el desarrollo de la guerra fría en el medio oriente entre Washington y Moscú.

Egipto se convirtió en el principal aliado soviético en el Medio Oriente e intentó unificarse con Siria y Libia, así como destruir a Israel. Tras el empate de la guerra árabe-hebrea de 1973 EEUU logra que Israel le devuelta territorios a Egipto a cambio de que este último le reconozca y vaya cambiando de ser pro-Kremlin a convertirse en el mayor aliado occidental en el mundo árabe.

Sadat y luego Mubarak heredaron el sistema autoritario de gobierno basado en las FFAA de Nasser pero haciendo que el régimen se reciclase de su inicial “anti-imperialismo” a un cada vez mayor pro-“americanismo”.

Gracias a este giro Israel empezó a ser reconocido en la región mientras que EEUU pudo avanzar en el medio oriente para invadir Afganistán, derrocar a Hussein y querer aislar a Irán.

Hoy Egipto se encuentra en un dilema. Tras 3 décadas en el poder, el octogenario Mubarak parece tener los días contados. La posibilidad de ser reemplazado por su hijo Gamal se hace agua. La población envalentonada por la caída de la dictadura tunecina, por las protestas anti-dictatoriales en Yemen, por los sucesos del vecino Sudán y por la ola de protestas en el mundo árabe, pareciera que no quiere retroceder hasta sacar a Mubarak.

Estos sucesos, que para muchos recuerdan la marea de movilizaciones que condujo a una caída de dominó de los partidos comunistas del este europeo en 1989, crea en Occidente una incertidumbre. Mientras hace 22 años la oposición euro-oriental pedía una democracia liberal pro-occidental, en el mundo árabe ésta debe competir con el nacionalismo islámico anti-EEUU.

De allí que Washington pida una ‘transición gradual’. Mubarak, mientras tanto, ha designado un nuevo primer ministro y su primer vicepresidente. De allí puede emerger un posible sucesor suyo que continúe con una forma del actual régimen.

El premio nobel El Baradei quiere lograr que el movimiento social genere un movimiento demo-liberal, pero Egipto es la patria de la ‘Hermandad Musulmana’, el movimiento que ha influido en el Hamas palestino y en otros radicales mahometanos. Si Egipto cae en manos de estos sectores, ello le daría más fuerza al Hamas (que viene recobrando fuerza tras las revelaciones de que Al Fatah quería reducir aún más el futuro estado palestino), al Hizbola (quien acaba de imponer su propio gobierno en Líbano) y a Irán.

La Hermandad Musulmana

Hoy en día diversas corrientes nacionalistas musulmanas son actores fundamentales en el orden mundial: los ayatolas de Irán, Al Qaeda, Hamas palestino, Hizbola libanés, etc.  Sin embargo, el movimiento nacionalista islámico más antiguo, grande e influyente de todo el mundo árabe es hoy la fuerza social y política más añeja, organizada y fuerte de la creciente oposición egipcia: la Hermandad Musulmana (HM).

En el país árabe más poblado los días de Mubarak, su dictador durante 30 años, están contados. La cuestión está ahora en saber quien le terminará reemplazando y que rol va a jugar la HM en ese proceso.

A pesar de estar ilegalizada en Egipto la HM se las arregló para lograr que en las regimentadas elecciones del 2005 pudiesen capturar a un quinto del parlamento. Hoy su fuerza no se compara a la de los ayatolas iraníes en 1979 durante la revolución que depuso al Shá (quienes entonces controlaban las movilizaciones), pues gran parte de la protesta social egipcia la lideran fuerzas seculares y, además, hay otros movimientos mahometanos rivales a la HM (ya sea por ser más conservadores o radicales).

No obstante, la HM puede acabar integrando un futuro gobierno post-Mubarak. Ello de por sí es algo que preocupa mucho a EEUU e Israel, cuyo principal enemigo interno es el Hamas palestino (el cual es la antigua rama de la HM en la ex franja egipcia de Gaza).

Osama Bin Laden y Al Qaeda se han visto influenciados por las ideas de los Qutb, quienes fueron los más radicales de la HM, pero Al Qaeda condena el pragmatismo de la HM, mientras ésta formalmente abraza el pacifismo.

La HM nació en Egipto en 1928 convirtiéndose en el primer y mayor movimiento socio-político pan-islámico moderno.  Su objetivo es una sociedad teocrática basada en el Corán. Se han desarrollado como una internacional con ramas en muchos países mahometanos, algunas de las cuales ansían a crear un súper-Estado islámico que vaya desde Indonesia hasta una España re-musulmanizada.

Si bien hoy plantean una democracia islámica pacifista similar a la que en occidente postula la Democracia Cristiana, la HM ha patrocinado ataques contra Israel y un levantamiento en 1982 contra el Baath sirio, el cual terminó con una masacre contra ésta que costó decenas de miles de muertos.

Durante la ocupación británica la HM buscó a los nazis como aliados y uno de sus asociados (el Mufti de Jerusalén) reclutó musulmanes para Hitler y felicitó al holocausto.

A 2 décadas de haberse creado la HM llegó a tener entre 1 y 2 millones de miembros, pero, tras que en 1948 uno de sus miembros asesinara al primer ministro egipcio Pasha y 6 semanas después se matara a su jefe y fundador al-Banna, se produjo la primera de las 3 grandes persecuciones contra ésta (las otras dos serían a mediados de los 1950s y de los 1960s). Miembros de la HM fueron acusados de tramar contra la vida de nascer y luego de asesinar a su sucesor Sadat en 1982.

Durante las 6 décadas que dura el actual régimen egipcio la HM se ha mantenido en una oposición, la cual ha ido prefiriendo soluciones pacificas y concertadas.

La HM no es un movimiento demo-liberal (apoyan dictaduras como las de Sudán o Argelia) pero han condenado a Al Qaeda. En temas económicos tienen algunos postulados izquierdistas aunque en cuestiones sociales son conservadores y hostiles a la igualdad entre los sexos y los credos. Cuestionan a EEUU pero su rama jordana tiene una buena relación con su monarquía pro-Casa Blanca y  la iraquí ha dado a uno de los vice-presidentes del gobierno pro-Washington.

El mayor temor que EEUU e Israel tienen es que la HM, no solo que llegue a instancias del poder en Egipto, sino a que se radicalice y aliente a que las nuevas protestas anti-dictatoriales en el mundo árabe adopten una dinámica nacionalista.  Mientras tanto, la estrategia de ambos consiste en buscar una alternativa a Mubarak que bien parta del ejército o de civiles tipo al-Baradei, mientras presionan para que la HM siga el camino pro-occidental de los nacionalistas islámicos turcos.

Yemen: La Arabia infeliz

Los dos países árabes que más se vienen movilizando para seguir el camino de Túnez para deponer a sus dictadores son Egipto y Yemen.

En este último país, Ali Abdullah Saleh, viene estando en el poder hace 32 años. Primero fue el presidente de Yemen del Norte y luego el del Yemen unido tras que éste absorbió al del Sur en 1990.

Mientras en Egipto y Túnez sólo se han dado revueltas populares, en Yemen hay, además, dos grandes insurgencias (la pro-Irán del norte que defiende al 40%-45% de los yemenitas que son chiitas, y la del sur que añora su pasado ‘socialista’).

Yemen es hoy el país más miserable y  violento de la mayor península del mundo: la arábiga. Los romanos decían que ésta estaba dividida en 3: la del noroeste era la de ‘piedra’ (la cual incluye hoy al Sinaí y Jordania); la del centro y más grande era la ‘desértica’ (que se las dejaban a los conflictivos nómades de camellos)  y la ‘feliz’ del enverdecido suroeste (donde hoy está Yemen).

Esta última ha tenido tradicionalmente las tierras más fértiles, aunque no ha sido bendecida por las grandes religiones y menos aún por la modernidad.

En la primera Arabia se dieron los 10 mandamientos y varios hechos bíblicos y en la segunda están las ciudades más sagradas del Islam. En cambio, los que viven en la tercera están obligados a ausentarse por cortos o largos periodos de ella ya sea por su fe o por su pobreza.

La mayor riqueza de los arábigos no está en su suelo sino en su subsuelo. El oro negro se encuentra debajo de la Arabia desértica (sobre todo en su costa este en el golfo pérsico) pero no tanto debajo de la Arabia verde. Yemen tiene petróleo, pero, a diferencia de todos sus vecinos, sus reservas son pocas y se están agotando.

Yemen parece haberse convertido en la Cenicienta de su península. De los 8 estados que la componen, ésta es la única república, el resto son monarquías.

Los 24 a 28 millones de yemenitas podrán ser la nación más numerosa de su península pero también son la más paupérrima. El ingreso promedio anual de un yemenita es el de mil dólares, 80 veces menos que el de Qatar. Arabia Saudita, su mayor vecina, produce entre 40 a 60 billones de dólares, unas 20 veces más que Yemen.

Mientras un quinto de la población saudita (y mucho más dentro de los emiratos del golfo) son trabajadores inmigrantes sin derechos ciudadanos, Yemen exporta mano de obra por doquier. Una de sus mayores ‘producciones’ es la de bebés (un promedio de 6 por cada mujer; 3 veces más que en el golfo), debido a la alta tasa de mortandad infantil.

Yemen es la patria de la familia Bin Laden, la cual expresa la contradicción de su propio entorno. Mientras Osama lidera la mayor red de terror islámica anti-occidental, muchos de sus parientes se han súper-enriquecido con el boom de la construcción que ha hecho que en casi todos los países de la península arábiga (menos Yemen) se edifiquen los rascacielos más altos, lujosos y hasta movibles del planeta.