Jueves, 19 de Octubre del 2017
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EEUU abre una investigación criminal por filtración de datos de Wikileaks

Publicado el 29/11/10

Washington, nov. 29 (ANDINA). El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, informó hoy que su departamento abrió una investigación criminal por la filtración masiva de documentos diplomáticos por parte del portal Web Wikileaks.

El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, informó hoy que su departamento abrió una investigación criminal por la filtración masiva de documentos diplomáticos por parte del portal Web Wikileaks.

En tanto, el presidente estadounidense, Barack Obama evitó referirse al escándalo en una conferencia de prensa.

Holder insistió en que el Gobierno “condena” la filtración de cerca de 250.000 cables diplomáticos de embajadas y misiones estadounidenses, que “pone en peligro no solo a individuos y diplomáticos, sino también la relación que tenemos con nuestros aliados en todo el mundo”.

Tras el escándalo mundial, la Casa Blanca rechazó la revelación de más de 250.000 documentos diplomáticos por parte del portal Wikileaks. Consideró que, además de perjudicar su seguridad nacional, también complica las relaciones del país con sus aliados internacionales.

“Condenamos enérgicamente la divulgación no autorizada de los documentos clasificados y de información sensible para la seguridad nacional”, informó a través de un comunicado el portavoz de Washington, Robert Gibbs, quien agrega que el material revelado “no es una expresión política”.

El sitio web Wikileaks sacó a la luz ayer 250.000 documentos secretos de las embajadas estadounidenses en el mundo, en lo que se considera la mayor filtración de este tipo en la historia de Estados Unidos y que coloca a Washington en una incómoda situación frente al resto de los países.

Los archivos fueron entregados por Wikileaks a los diarios El País (España), The Guardian (Reino Unido), Der Spiegel (Alemania) y Le Monde (Francia), que fueron los encargados de hacerlos públicos.

Entre las principales revelaciones de los datos que mandó investigar el Departamento de Estado -tanto su actual titular, Hillary Clinton, como su antecesora republicana Condoleeza Rice- se encuentran comprometidas definiciones sobre líderes mundiales aliados o enfrentados a Estados Unidos.

Así, hay cuestionamientos políticos o personales a los primeros ministros británico e italiano, David Cameron y Silvio Berlusconi; a la canciller alemana Angela Merkel; y a los presidentes chino y francés, Hu Jintao y Nicolás Sarkozy.

También son víctimas de los documentos los mandatarios afgano y paquistaní; el titular de la ONU, Ban Ki Moon; el premier turco, Recep Taryp Erdogan; y los presidentes iraní y venezolano, Mahmoud Ahmadineyad y Hugo Chávez, entre otros.

Por estas razones, la Casa Blanca advirtió que las revelaciones “podrían comprometer las conversaciones privadas con gobiernos extranjeros y líderes de la oposición”, teniendo así “un profundo impacto, no sólo en los intereses de la política exterior de Estados Unidos, también en los de nuestros aliados y amigos en todo el mundo”.

Asegura que tendrán también un impacto negativo en la seguridad de sus “diplomáticos, profesionales de Inteligencia y personas de todo el mundo que han venido a Estados Unidos a promover la democracia y la apertura de los gobiernos”, así como “de quienes viven en regímenes opresivos e intentan crear sociedades más libres y abiertas”.

En este contexto, Washington considera que “esta acción imprudente” atenta contra el compromiso del presidente, Barack Obama, con “un Gobierno responsable, consecuente y abierto”.

“Al liberar los documentos robados y clasificados, Wikileaks ha puesto en riesgo no sólo la causa de los Derechos Humanos, sino también la vida y el trabajo de todas estas personas”, reza el texto.

Tal vez el problema más serio para Estados Unidos, a partir de ahora, sea restaurar la confianza en su posibilidad verdadera de poder guardar sus secretos sin que estos se hagan públicos al caer en manos de la prensa internacional.