Martes, 22 de Octubre del 2019
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Iran se sume en la peor crisis política

Publicado el 03/12/09

Las multitudinarias protestas contra la polémica reelección el pasado junio del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, han sumido a Irán en la peor crisis política desde que hace tres décadas triunfó la revolución y se instauró la República Islámica.

En apenas seis meses, la indignación popular ha sacado a la luz la brecha que divide a la clase política y se ha transformado en un movimiento de contestación social que no solo critica al Gobierno si no que censura algunos de los principios del régimen.

A ello se ha sumado una crisis económica y un agravamiento del conflicto nuclear con la comunidad internacional, que parece dibujar un futuro poco halagüeño.

Irán acometió 2009 en medio de una ambiente de celebración, fruto del trigésimo aniversario del alzamiento popular que derrocó la monarquía pro occidental del último Sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi.

Una atmósfera de euforia en el seno del régimen que coexistía con la esperanza de un cambio, albergada en gran parte de la población iraní ante la convocatoria en junio de unos comicios presidenciales que a la larga trocarían el rumbo del país.

La campaña electoral arrancó en un contexto de lucha democrática, con dos bandos bien diferenciados, el ultraconservador del presidente Ahmadineyad, y el pro reformista del ex primer ministro Mir Husein Musaví, al que apoyaba ex mandatarios como Mohamad Jatamí y Ali Akbar Hashemi Rafsanayani.

El presiente, que confiaba en su reelección, contaba para ello con el apoyo de los sectores menos afortunados de la sociedad, el aparente respaldo de las zonas rurales y sobre todo el espaldarazo de las milicias de voluntarios islámicos Basij.

En torno a Musaví se concentraron sobre todo los jóvenes, y las clases medias y altas, en Teherán y en las principales ciudades, que inundaron las calles del país con una “marea verde” que exigía una apertura aunque siempre, según sus líderes, “dentro de los márgenes de la República Islámica”.

Según cifras oficiales, alrededor de una treintena de personas murieron en los disturbios, cómputo que la oposición ha elevado a 72 hombres y mujeres.

Asimismo, cerca de 4.000 fueron detenidas, entre ellas numerosos responsables del “movimiento verde” y de las plataformas pro reformistas.

Dos hechos, sin embargo, han enconada aún más la polémica que enfrentan a las diferentes corrientes y grupos del país.

La denuncia de violaciones en las cárceles y la reciente quema de imágenes del fundador de la República Islámica, gran ayatolá Rujolá Jomeini, figura hasta la fecha incontestable, han abierto una herida de insondables consecuencias. (EFE¬ Teherán)

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